Posteado por: MSR Galicia | 16/09/2015

¿”Refugiados” en nuestros pueblos?

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MSR/ En medio de la polémica sobre los mal llamados “refugiados sirios” han surgido voces de iluminados pidiendo al gobierno español que se utilicen los pueblos abandonados de España para instalar a los ya 34.000 inmigrantes ilegales de Oriente Medio.

Es decir, ya no sólo debemos aguantar que en nuestra propia cara, tras años de recortes, subidas de impuestos, tasazos, destrucción y pérdida de tejido industrial, derechos laborales, sociales, etc nos impongan la llegada, ocupación y manutención de miles de “refugiados”, si no que estos ocupen la esencia de nuestra tierra; sus pueblos.

Sólo un loco o un cínico muy peligroso propondría algo tan estúpido y rastrero. Estúpido en tanto que es meter al enemigo en casa y rastrero porque precisamente esos miles de pueblos no están abandonados por capricho.

Y es que debemos empezar por preguntarnos:

-¿Quiénes son esos refugiados?

La versión oficial nos habla de cientos de miles de desplazados sin recursos en busca de asilo. La realidad es otra, empezando por el eufemismo de “refugiados” pues un refugiado no busca más que huir de una situación (religiosa, bélica, política) y esperar el regreso a su hogar.

Pues bien, de todos esos cientos de miles, pocos son mujeres, niños o siquiera familias, sino jóvenes varones que, en lo que va de huida, se han hecho “famosos” en las discotecas búlgaras, entre otras zonas y no por su falta de recursos , civismo o ganas de trabajar precisamente. “Refugiados” que no buscan otra cosa que el reconocimiento de asilo político, algo muy jugoso en forma de toda clase de privilegios y ayudas, en especial en Alemania que, “casualmente” es el destino por el que se pelean todos estos ilegales que vagan por Europa, y es que Alemania supone para esta gente una bicoca.

Así, el hecho de considerarlos refugiados en lugar de lo que son, inmigrantes ilegales, les supone un estatus infinitamente más ventajoso.

Otro detalle que se olvidan de mencionar y que hemos conocido gracias precisamente a los hombres y mujeres sirios es que en su mayoría, los que huyen, ni lo hacen de zonas devastadas ni son férreos defensores de la Siria laica y socialista de Bashar Al Assad, sino todo lo contrario… muchos son suníes, como el 85% de los creyentes musulmanes. Tanto es así que, al grito de “Alah es grande” recorren los caminos hasta el corazón de Europa, rechazan la ayuda de Cruz Roja por el hecho de “venir en cajas con una cruz” y reniegan de volver a pelear por su tierra.

Y ya ni hablemos de los miles de terroristas del EI que se han colado entre esta marea humana.

-¿Podemos acoger a tanta gente?

Ni podemos ni debemos, pese al discurso suicida, lacrimógeno e hipócrita de las élites. Ya que, ni es justo ni medianamente normal ayudar a nadie de fuera mientras un solo español esté en situación de emergencia y menos todavía si nuestro pueblo padece un 55% de paro juvenil, una tasa de paro de más de seis millones, miles de niños viviendo en la pobreza, casi un millón de familias sin recursos o con la, cada vez más recortada, pensión de sus mayores como único sustento.

¿Qué clase de loco cree que puede y debe ayudar a quien no puede ni conoce antes que a su propia familia?

Es evidente quién y con qué fines promueve está invasión encubierta y por qué incluso se atreve a insinuar la ocupación de nuestros pueblos. Y es, por una parte a los grandes empresarios, que consiguen mano de obra barata y devaluar, más si cabe, las condiciones laborales de los autóctonos. Mientras que por otra, a toda esa miríada de ONGs, asociaciones, etc que viven de subvenciones y del drama humano de quienes abandonan su tierra. Para unos y otros, un flujo constante e incluso estos “atracones”, suponen su medio de vida. Les importa un carajo la situación real de esa gente y si con su llegada los demás nos quedamos sin recursos.

Pero todo esto ya debería ser sabido. Lo preocupante es la peligrosa babosada de la ocupación de nuestros pueblos. Algo que a priori, a la mente atontada de muchos buenistas no supone nada malo pues, según su pensamiento: reactivará pueblos abandonados, se ocuparán sitios que hasta ahora están vacíos, etc, cuando la realidad es que justamente se aprovechan de la mentalidad actual de apartar los problemas, esconderlos y pensar que se solucionarán solos. Hasta el día en que esos miles de subvencionados, con todo hecho y pago, se conviertan en un mal endémico, hayan formado auténticos guetos en nuestros propios pueblos, se conviertan en una mayoría peligrosa y nos echemos las manos a la cabeza. Porque no es lo mismo tener que convivir día a día con quien tiene todo lo que al de casa se le niega. No es lo mismo tener que “disfrutar” de las ventajas de la multiculturalidad que apartar el problema y encima este suponga unas buenas mordidas para constructoras de amiguetes y ONG del progre que no tiene que hacer cuentas para llegar a fin de mes.

Exactamente lo que hacen con los mendigos, esconderlos o torcerles el gesto mientras sueltan lágrimas de cocodrilo por conflictos que ni entienden.

¡Claro que hay que reactivar esos pueblos! Pero ¿por qué nadie propone que sea con población autóctona que quiera y pueda trabajar?. Sencillamente porque lo que se busca, además de lo económico es herir de muerte al pueblo español y a Europa en general. Atacar al corazón de sus tradiciones, a su ser más íntimo y auténtico. A lo que podría ser el germen de un verdadero espíritu comunitario y colectivo frente al individualismo egoísta y antinatural de la ciudades y su ritmo de vida.

De ahí las continuas campañas por atacar y obstaculizar cualquier intento real de colectivizaciones, cooperativas, repoblaciones que no sean aventuras de fin de semana.

Porque la identidad de un pueblo no sólo la determina la sangre, sino también su cultura, sus tradiciones. Y con esta avalancha y propuestas suicidas como esta se pretende atacar en todos los frentes.

Es por ello que desde el MSR exigimos:

  • Que no se acepte un solo extranjero mientras haya un solo español en dificultades
  • La creación e incentivación de repoblaciones rurales a cargo de autóctonos
  • El cese de venta de armas en Oriente Próximo y Medio
  • Salida de la OTAN y expulsión de fuerzas imperialistas yanki-sionistas de nuestra tierra
  • Ayudar materialmente en la medida de lo posible a la República Arabo-Siria de Bashar Al Assad así como una campaña oficial de nuestro gobierno para el cese del embargo comercial a dicha República.

Sólo así conseguiremos ser realmente solidarios y ayudar de verdad al pueblo sirio, tanto al que huye pero con ganas de volver a su tierra y reconstruirla, como al que lleva años luchando contra los terroristas armados y financiados por occidente ante el pasotismo de la progresía europea.

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